En pleno casco antiguo de Sa Pobla, uno de los pueblos con más carácter del Pla de Mallorca, conocido por su tradición agrícola (la patata de Sa Pobla tiene IGP propia), su pasión por el fútbol y por conservar uno de los cascos históricos mejor cuidados de la isla.
El proyecto parte de una rehabilitación completa de un edificio entre medianeras, respetando la fachada tradicional mallorquina: enfoscado en tono arena, cornisas y molduras blancas, persianas mallorquinas y el elemento más característico de la casa payesa mallorquina, la porxada: la galería porticada bajo cubierta con columnas, balaustrada de obra y tejado a dos aguas con teja árabe.
El proceso de obra incluía una demolición en profundidad de toda la distribución interior y las edificaciones anexas del patio, preservándose y reforzándose la estructura muraría existente, a la que se dotó de un gran vano de más de 5 m de ancho mediante un pórtico de acero laminado, lo que aporta gran amplitud y luminosidad a las zonas nobles de la vivienda.
A continuación, la nueva distribución, los acabados y las instalaciones cumplen a la perfección su doble función de servir y emocionar a sus habitantes.
En el interior, tras la reforma, destaca una vivienda de techos altos con estructura de vigas de madera vista, dos columnas de piedra restauradas o de nueva construcción en estilo clásico que dan carácter al espacio diáfano, suelo porcelánico de gran formato en tono claro, carpintería exterior en aluminio negro tipo corredera, y una terraza/balcón trasero con vistas a los tejados del casco antiguo de Sa Pobla, con las clásicas cubiertas de teja árabe envejecida.
El resultado combina la conservación del carácter tradicional mallorquín en el exterior con un interior completamente renovado, luminoso y contemporáneo.




